Crema fría de queso con compota de moras

Mousse de queso con compota de moras

Me pilláis en esa etapa de la vida en la que tengo los armarios a reventar de cosas y me tengo que poner a hacer limpieza.

No se si os pasa a vosotros, supongo que sí, pero a mi, cuando algo se me mete en la cabeza es empezar a coleccionarlo y no parar. Bueno, sí parar. Llega un momento que paras. Normalmente cuando llega otra cosa que sustituye la primera y entonces empiezo a coleccionar esta segunda.

Mi afición por tener los cajones del congelador a rebosar de frutos del bosque ya hace tiempo que llegó a cotas insostenibles. No puede ser que no se puedan congelar los tuppers de la semana porque está todo lleno de frambuesas, arándanos, moras y grosellas.

Hoy les ha tocado a las moras y el resto que no canten victoria, que ya caerán, ya.

El postre fresquito de hoy es una crema de queso con consistencia, porque la haremos con gelatina, con una compota de moras. Lo que lleva por encima es galleta picada, por pura decoración y porque esa galleta allí me recuerda el cheesecake, que me apasiona.

Mousse de queso con compota de moras

Crema fría de queso con compota de moras

Para 4 vasos tamaño zurito (de los bajitos, tienen bastante capacidad):

  • 200 ml. de nata de cocinar
  • 5 hojas de gelatina
  • 300 grs. de queso Philadelphia
  • 1 cdta. de extracto de vainilla
  • 3 cdas. de azúcar blanco
  • Zumo de medio limón
  • 300 grs. de moras
  • 4 galletas tipo Maria
  • 200 ml. de agua

1. Lavamos las moras y retiramos un par por vasito, las más bonitas, para decorar. El resto las ponemos a ebullición en el agua, el zumo de limón y dos cucharadas de azúcar. Cuando arranque el hervor lo dejamos que hierva a fuego medio-lento durante 10 minutos

2. Batimos el queso Philadelphia con el resto del azúcar, la nata de cocinar y el extracto de vainilla. Mientras tanto ponemos en remojo las hojas de gelatina.

3. Separamos una parte de la mezcla de queso batido y lo ponemos al fuego con las hojas de gelatina escurridas, el tiempo justo para que la mezcla se caliente y la gelatina se disuelva. Cuando se haya deshecho lo añadimos al resto, lo mezclamos completamente y lo dejamos reposar en nevera unos 20 minutos

4. Trituramos las moras cuando ya hayan terminado su tiempo de hervor, sin retirar el líquido que haya quedado.

5. Sacamos la mezcla de queso y la batimos. Todavía no estará solidificada del todo pero tendrá un poco más de consistencia. Al batirla nos tiene que quedar cremosa. La dividimos en cada uno de los vasitos y los dejamos reposar en nevera hasta que hagan una capa sólida por encima. Luego les ponemos la compota.

6. Para acabar de decorar trituramos las galletas y las espolvoreamos por encima. Ponemos algunas moras frescas y lo dejamos en frío hasta el momento de servir

 

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  1. Comparto tu devoción por los frutos del bosque y por coleccionar, sólo que no lo hago porque mi Mixto me echa bronca. Yo lo coleccionaria todo. Y cuando digo todo es todo:platos, vasos, ingredientes varios, cubiertos, etc etc etc.
    Estos vasitos además de estar ricos ricos seguro, tienen que entrar súper bien con el calorazo que hace en nuestra ciudad. Y viniendo de ti seguro que están deliciosos. Un beso grande guapa!

    • Jajaja es que lo tuyo es pasión por la cocina y un buen plato merece unos bonitos utensilios que lo hagan lucir 🙂
      Cómo que te echa bronca? Que no me entere yo! jajaja que no, ya se que es con cariño 😉
      Un beso, guapa!

  2. Me encantan esos vasitos Silvia!! Te han quedado preciosos y ni que decir tiene que deliciosos, me encantan todos los postres con queso y las compotas cuando son caseras… umhhh me apunto la receta que mis vasitos zurito (acabo de descubrir el nombre gracias a ti) llevan tiempo sin utilizarse!! Besitos.

    • Aunque, bueno, que yo he visto servir zuritos en Donosti con vasos de estos bajos y también de los altos. A ver si no se van a llamar vasos de zurito jajajaja. Se llamen como se llamen, hay que aprovecharlos 😉
      Besos

      • Jajaja! Correcto, aunque tradicionalmente se llamaban vaso de txikitos -es decir de vinos pequeños- hasta que la cerveza se impuso al vino como bebida de aperitivo. En realidad no dejan de ser una versión pequeña del vaso de sidra tradicional, grande, amplio -para poder meter la nariz- y de cristal muy fino. Y ya vale de repaso al menaje!
        La receta estupenda, las fotos sugerentes y creo que poco más puedo añadir… felicidades y besitos!

      • Bien!! Lo dije con la boca pequeñita porque no estaba segura de que se llamaran así. Los conozco por ese nombre de hace como 15 años atrás, la primera vez que me llevaron de pintxos por la parte vieja. Un zurito, otro zurito, otro más… y claro, con ese nombre me quedé jajaja
        Para la próxima ya lo se, son vasos de txikitos. Jejejeje me tiene loca tu ciudad
        Gracias, maestro!

      • La pena es que ahora han desaparecido prácticamente con la moda y el ahorro de las copas de marca de cerveza, pero en algunos sitios los siguen utilizando, como debe ser! 😉
        A mi también me tiene loco mi ciudad, pero por otros motivos me temo 🙂 besitos!

  3. Me encantan estos vasitos, deliciosos y fresquitos para disfrutar en estos días de tanto calor. Me apunto esta receta, porque en mi casa les van a volver locos.
    Besos.

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