Pulpitos al vino tinto con calabacin

Pulpitos al vino tinto

Estamos en el país de la tapa por excelencia y, sin embargo, tengo bien pocas recetas publicadas que puedan servir como tapa.

Además, pasteles aparte, últimamente he ido añadiendo recetas algo más equilibradas. Así hay un poco de todo y aquellas personas que puedan comer lo que quieran sin engordar (¡divino tesoro!) se pueden lanzar a los pasteles, y el resto de mortales tenemos también cositas sanas para elegir.

Sé que la tapa está asociada a cosas fritas, comida grasienta, salsas y demás.

Eso es así… a veces. Si nos lo preparamos en casa, además de hacérnosla con los ingredientes que nos parezca, podrá ser tan grasienta o tan equilibrada como a nosotros se nos antoje. Maravillas del DIY culinario, oigan.

En esta ocasión yo traigo unos pulpitos. Me encantan estos bichos, sobre todo las patitas.

Limpiarlos es bastante rollazo pero lo que es comerlos es una delicia. Y más sus patitas, no se… tengo fijación 😀

Pero bueno, dejamos aquí las filias personales y nos remangamos para preparar este plato. Se puede hacer en plan tapa o en plan ración. Yo pondré los ingredientes para 2 raciones, que es lo que preparamos, y a partir de aquí que cada uno adapte las cantidades teniendo en cuenta esto: que las cantidades aquí presentes (esto empieza a parecer un contrato “las cantidades aquí presentes”… “los pulpitos aquí comestibles”… ) son para 2 platos completos. En los que mojar pan. Ah, no, que hemos dicho que esto era un plato de menú equilibrado. Moderación con el pan… ¡anda ya! ¡mojad el pan que queráis y a disfrutar! 😉

Pulpitos al vino tinto Pulpitos al vino tinto

Pulpitos al vino tinto con calabacín (para 2 platos)

  • 12-14 pulpitos
  • 1 calabacin
  • 1/2 cebolla
  • 1 ajo
  • 1/2 vaso de vino tinto (100 ml. aprox.)
  • 1/2 vaso de caldo de pescado
  • 1 cucharada de Maicena
  • perejil
  • aceite

Preparación

1. Si los pulpitos no están limpios, lo primero que haremos es limpiarlos bien.

2. En una cazuela ponemos un par de cucharadas de aceite de oliva. Pelamos y cortamos bien finos la cebolla y el ajo y los rehogamos en el aceite, a fuego medio.

3. Lavamos bien el calabacin y lo cortamos a dados. Yo no soy mucho de pelar el calabacin, me gusta el sabor que le deja la piel y luego está aquello de que las vitaminas están en la piel… no se cuánto hay de cierto en eso, pero el caso es que a mi el sabor no me molesta y lo pongo sin piel, pero eso a criterio de cada cual. Lo añadiremos cortadito a la cazuela junto con los pulpitos lavados y les damos un par de vueltas para mezclarlo con la cebolla y el ajo.

4. Añadimos el vino y casi todo el caldo. Con un poquito de éste deshacemos la Maicena. Conviene que la deshagamos en líquido que no esté caliente para evitar grumos. Una vez deshecha la añadiremos a la cazuela. Le bajamos el fuego y lo tapamos,  y dejamos que se haga tranquilamente durante 30 minutos. Durante este tiempo vamos controlando que no se nos quede sin líquido (¡qué lástima si nos quedáramos sin salsita!) y si pasa añadimos un poquito más de caldo. De vino mejor que no, porque si es fuerte nos puede dejar demasiado sabor.

Y listo. Servir en tapa o en ración, con pan o sin él (con pan, creedme) y a comer.

Pulpitos al vino tinto

Volviendo al tema de las patitas (¡soy una pesada! ¡perdón! :D), mientras escribía sobre los pulpitos y sus respectivas patas me estaba acordando de Celia, la chica vegana que hay en Masterchef2. Me acordaba de ella y, en realidad, de todas aquellas personas veganas que nunca van a probar un alimento como éste.
De acuerdo, para ellos no es un alimento, eso es cierto. Pero en el caso de personas que han comido de todo y se han convertido al veganismo (no se si es su caso) no me imagino cómo debe ser el saber que nunca más -repito, que nunca más– van a comer pulpitos… ni pescado, ni carne, ni huevos, ni leche de animal, ni queso (¡Dios mío! ¡¡El queso!!)… ni… tantas cosas que se me hace imposible de imaginar.

Y más alguien en su situación, queriendo ser chef y saber que no puedes probar muchas cosas de las que ahora en el concurso le toca cocinar. Más adelante, por supuesto, puede ser chef del tipo de restaurante que le apetezca. También de un vegano y así se ahorra disgustos. Vamos, es lo que yo haría.

Y este tipo de cosas, señores, son las que pasan por mi cabeza mientras me cepillo los dientes y pienso en escribir la siguiente entrada en mi blog 🙂
Será que a las personas veganas que conozco nunca las he llevado por este terreno, para conocer un poco más cómo lo viven. Por supuesto que si algún vegano en la sala lo quiere contar, soy todo ojos 🙂

¡Disfrutad del fin de semana que se acerca!

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Un Comentario

  1. Ohhhh!!! ¡Qué pinta!! 🙂

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