Básicos #6: Cómo hacer pasta fresca

Pasta para lasaña

Fui seguidora de la edición española de Top Chef desde el primer hasta el último programa.

Iba siempre con un retraso de unos días porque aquello de empezar a ver el programa un Miércoles a las diez y media pasadas, aguantar todos los anuncios, acabar acostándome pasadas las 12 y levantarme al día siguiente antes de las 7… pues como que no es lo mío.

Vi de esta manera los dos primeros programas pero al tercero ya me planté y les hice una peineta hasta el Sábado siguiente.

Bueno, es que realmente me enfadé con las personitas que se dedican a poner los horarios de los programas (que tendrán algún nombre que desconozco tipo “Programator manager” o “robasueño lead”) y que básicamente le joroban una noche de sueño a medio país poniendo los programas más vistos a horas intempestivas.

Hasta dos veces me la pegaron y a la tercera ya me dije que si eso ya lo vería el Sábado por la tarde en la web tan ricamente.

Pues en uno de esos programas Begoña se puso a preparar pasta fresca con plancton. Se ve a Begoña meter los ingredientes en el bol de una batidora, salir corriendo, encender la amasadora y volver corriendo con la bola de masa en la mano en 0,3. Se acercan Chicote y Angel León, le preguntan que qué está haciendo y ella dice que pasta y les enseña la bola. Lo memorable es la reacción de Chicote porque no pasaron ni 3 minutos desde el inicio de la prueba y dice algo así como “¿ya la has hecho? ¡¡La virgen santa!!”.

Vale, pues aunque no seamos un top chef, eso sería una muestra de cómo de complicado es preparar pasta en casa. Es tan fácil que resulta increíble.

Se empieza a volver laborioso (que no difícil) en el momento en el que nos ponemos a cortarla y darle forma. Y si además nos metemos en temas de pasta rellena, mucho más.

De hecho la primera vez que hice pasta fue en el curso de masas inicial de La Cuinera (del que ya os he hablado en otras recetas), la receta de la cual es la que sigo usando y la que pongo aquí, y me puse a hacer unos capelletti. Que para ser la primera vez, ponerse con algo así, es de irte bastante la marcha.

Yo hoy enseñaré cómo hacer pasta siguiendo la receta que nos pasó Ester. Si es vuestra primera vez os recomiendo empezar por algo fácil, como hacer placas de lasaña. De esta manera podremos comprobar si nos gusta el sabor y textura de esta receta y también practicar con el estirado de la pasta. La manera de comprender las peculiaridades de la pasta fresca casera y de ver la diferencia con la pasta comprada (tanto fresca como seca) es haciéndola, así que manos a la obra.

Preparando pasta Pasta fresca casera

Ingredientes (para 2 personas)

En esta receta enseño a hacer placas de lasaña.

Como ya sabéis, la lasaña tiene poca pasta y bastante relleno, así que las necesidades de pasta son menos que si hiciéramos un plato de pasta con salsa normal, tipo spaghetti o cualquier otra. Como referencia: cuando hagamos pasta “normal”, es decir: un plato de pasta con salsa o sin ella, contaremos 1 huevo por persona. Si hacemos lasaña, canelones o pasta rellena, como lleva mucho más parte de relleno, haremos la mitad: 1 huevo para dos personas.

Si tenéis alguna duda con esto escribidme y lo vemos caso por caso.

  • 1 huevo
  • 1 cda. de aceite de girasol o de oliva suave
  • 100 grs. de harina floja
  • 2 grs. de sal

Preparación

1. Mezclamos todos los ingredientes a la vez. Yo no hago nunca ni volcanes ni cosas de esas. No me aportan nada de positivo (que alguien me corrija si sí lo hacen, porque yo no lo veo) y se ensucia todo un montón. Yo lo pongo todo en un bol y lo mezclo con una mano, que así se mantiene todo más limpito.

2. Enharinamos un poco una superficie limpia y amasamos la masa, que quede todo bien integrado y fina. Al final no resultará nada pegajosa. Cuidado con añadir más harina de la cuenta o quedaría excesivamente apelmazada. Hacemos una bola y la dejamos reposar 15 minutos.

3. Llega el momento de estirar la masa. Aquí habrá gente que os dirá que es necesaria una máquina de estirar pasta, que te la deja fina, que vale muy poco dinero, etc. Yo soy muy poco de tener trastos en la cocina que voy a usar muy de vez en cuando. Además estas máquinas, cuando valen poco dinero (alrededor de 30 euros) no te duran ni dos telediarios; se aflojan las piezas, se rompe, no te estira la masa lo suficiente… Yo creo que, salvo casos de fuerza mayor (ejemplo: no podemos usar el rodillo por una lesión en el hombro), lo mejor es rodillo y a mano. Así lo hago yo y ya véis que está bien finita.
Enharinamos un poco la superficie, un poco el rodillo y vamos estirando. Si vemos que la masa se retrae justo tras estirarla la dejaremos reposar tal como la hemos dejado unos minutos más y luego seguimos estirando.
Hay que dejarla lo más fina posible. Menos de 2 milímetros estaría bien.

4. La cortamos en planchas del tamaño que queramos preparar la lasaña. ¡Es unas de las cosas buenas que tiene hacernos la pasta en casa! Nos la podemos hacer del tamaño que nos vaya mejor. Incluso a la medida de la bandeja donde preparemos la lasaña, si nos apetece. Siempre teniendo en cuenta que cuando la pongamos a hervir crecerá un poquito.
Yo la corto con una rueda ondulada… esto no es un cacharro porque sirve también para un montón de cosas más: galletas, canapés… no vale casi nada y no ocupa espacio 😉
Se podría usar perfectamente un cuchillo. ¡Ah, y un truco para hacer las planchas bien rectas! Pongo una tabla de cortar grande sobre la masa y la uso a modo de regla, pasando la rueda de cortar por el lado. Salen placas perfectas 🙂

5. Para cocerla y saber cuándo está al punto es muy fácil: ponemos agua a hervir (para las placas de lasaña mejor que sea un recipiente ancho para que queden planas) con un poquito de sal.  No necesitamos aceite, no se pega. Cuando hierva el agua metemos la pasta, que se irá al fondo. Cuando esta pasta suba a la superficie y flote querrá decir que ya la podemos sacar del agua, estará al punto. ¡Tarda super poco! Claro, acostumbrada a la pasta comprada… ésta en poquísimos minutos está preparada.

Pasta fresca

Y a partir de aquí ya tenemos nuestras placas de lasaña caseras cocinadas y listas para que las usemos con nuestra receta favorita.

Como el mundo de las pastas es tan amplio, otro día veremos la manera de cortarla para hacer diferentes formas.

¿Tenéis curiosidad por alguna en particular? ¿Cuál es vuestra pasta favorita?

 

Signatura

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  1. Muy buena receta 🙂 La mía es algo diferente , me apunto tus cambios!

    • Hola!
      He entrado en tu blog a ver si tenías tu receta pero no la he visto. Tengo ganas de probar alguna otra, pero siempre por perruna me agarro a la que ya conozco.
      Si la pones la veré 😉
      Gracias por pasarte y por dejar tu comentario!!

  2. La pasta la comemos poco, con lo que nos gusta. Eso si, siempre comprada, algún día nos decidiremos a hacerla!.

    • A nosotros siempre nos arregla una comida a la semana, aunque intentamos no pasar de ahí, que hay que comer de todo 😉
      La comprada es muy práctica, y reconozco que es la que suelo usar entre semana. Pero el fin de semana, con un poco más de tiempo, vale la pena hacerla en casa.
      Ya me dirás
      Un beso

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