Bizcocho cebra

Adivina adivinanza…

Yo os enseño una foto y vosotros me decís qué es, ¿vale?

Ahí va la primera:

piel de cebra

Una cebra, ¡¡bien!! 🙂

¿Y esto?

Bizcocho-cebra-2

¿Qué? ¿Cómo os habéis quedado?

¡Un bizcocho cebra! jajaja tremendo… ¡y qué sencillo de hacer!

Igual hay que tener algunas precauciones para prepararlo, que ya os iré explicando en su momento, pero por la complicación que lleva y lo resultón que queda, vale mucho la pena hacer el “esfuerzo” de prepararlo.

Bizcocho-cebra

El mío combina masa de bizcocho avainillado sin chocolate y masa con chocolate. Si se os ocurren cambios, se podrían hacer de sabores… se me ocurre de coco para la masa blanca, por ejemplo… no importa mientras esté bueno. Lo que sí tenemos que tener en cuenta es que tiene que haber una masa blanca y una masa oscura. A partir de aquí que trabaje la creatividad de cada uno 🙂

Vamos allá.

Ingredientes (para un molde redondo de 20-24 cms de diámetro)

  • 4 huevos grandes
  • 250 grs. de azúcar blanco
  • 300 ml. de leche
  • 200 ml. de aceite
  • 300 grs. de harina de repostería
  • 1/3 de cda. de vainilla
  • 1 cda. de levadura
  • 100 grs. de chocolate de cobertura

Preparación

Vamos a preparar una masa de bizcocho con todos los ingredientes que luego separaremos en dos recipientes. A uno de ellos le añadiremos el chocolate y la otra quedará tal cual. Para ello seguimos estos pasos:

1.  En un recipiente batimos los huevos con el azúcar hasta hacer una mezcla cremosa y de color pálido.

2. Le añadimos los líquidos: la leche, el aceite y la vainilla si la usáis líquida. Si lo que tenéis es azúcar avainillado, lo podéis juntar con la harina en el paso 3. Lo batimos todo durante 3-4 minutos a potencia media, que coja aire

3. Añadimos la harina tamizada y la levadura (y la vainilla si no lo hemos hecho antes). Batimos unos minutos más, que veamos que la masa tiene bastante aire. Separamos la masa en dos recipientes a partes iguales.

4. Deshacemos el chocolate. En medio minuto al microondas estará casi deshecho, y luego mezclándolo se terminará de deshacer. De las dos partes que hemos hecho antes con la masa le incorporamos el chocolate a una de ellas y lo removemos bien con cuidado de no perder el aire que hemos conseguido al batir

Y ahora viene lo bueno, que es la preparación del bizcocho en el molde para conseguir esas rallas.

5. Engrasamos un molde redondo con un poquito de mantequilla o aceite.

6. Con un cucharón de servir sopa tomamos una de las masas y la ponemos en el centro del molde. Sin que se asiente y sin repartirla, simplemente la dejamos caer en el centro. Con otro cucharón tomamos la misma medida de la otra masa y la ponemos también en el centro del molde. El peso de esta segunda desplazará la primera… y cuando vayamos repitiendo esto veremos que se están formando círculos concéntricos. Haremos esto hasta terminar con las dos masas.

7. Horneamos durante 20-25 minutos a 180 grados.

Mirad la parte de arriba de esta porción. ¿Véis como en realidad lo que hay en la superficie son círculos concéntricos? Pero cuando lo partes y ves el interior… ¡es una piel de cebra! ¡Magia! 😀

Bizcocho-cebra-3

Un consejo que os he prometido: este tipo de bizcocho es muy conocido y por lo tanto hay muchas explicaciones de cómo prepararlo. En algunas propone meter las dos masas en respectivas mangas pasteleras. En un principio lo probé así y no os podéis imaginar cómo dejé la cocina… regueros de masa por todas partes, para rellenar las mangas un drama… el problema es que esta masa no es densa como un buttercream o una nata montada. Es masa líquida de bizcocho y la manga rellena con algo líquido, bueno, mejor dejarlo para los profesionales.

Tras haberlo probado con las mangas y con los cucharones, definitivamente, aconsejo no complicarse la vida y usar los cucharones.

Otra cosa: no se qué le pasa a esta receta. Tiene las proporciones perfectas y queda un bizcocho tiernísimo y jugoso. De verdad, de lo mejor que he probado. Tardamos un par de días en terminarlo (porque de un molde de 24 cms comen unos cuantos jajaja), incluso llevé una porción al trabajo y no se había secado nada, cero, ni la capa exterior. Y eso que ni lo protegí con papel film. Lo único es que no lo metí en la nevera, lo dejé guardado en el horno cuando ya estaba frío, cubierto con un paño.

¿Os animáis a disfrazar de cebra vuestros bizcochos?

º0º

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  1. Que ricooooo!!!! me encanta este bizcocho, te ha quedado fenomenal!!!

    Bss

    • Muchas gracias!!! 🙂
      La verdad, pensaba que quedaría un mejunge sin rallas porque nunca antes lo había hecho… pero es mucho más fácil de lo que parece.
      Besos!!

  2. Buenísimo! Me quedo con el consejo del cucharón, ya te contaré que tal nos sale. Besos

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