Tarta Tanzana

¡Pst! ¡Eh, goloso!

Sí, sí, te hablo a ti.

A ti que crees que podrías pasar el resto de tu vida alimentándote de los suculentos tesoros que se hornean en una pastelería.

A ti que los nombres Sacher, Santiago o Tatin te hacen salivar cual perro de Pavlov.

Te voy a contar algo que seguro que ya sabes pero que te cuesta de creer: hay personas a quien no les entusiasma el dulce.

Seguramente disfrutarán con un buen menú y no dejarán hueco para el postre. Porque si no lo toman, tampoco pasa nada, estarán satisfechos igual.

Pues bien, cuando te apetece preparar un postre que llene de orgullo y satisfacción 😉 a estas personas, ¿qué se te ocurre?

Esa misma pregunta me hice yo misma. Y la solución fue: tarta de manzana. Y tú dirás “¡será que no es dulce la tarta de manzana!”. Cierto, lo es y mucho. Pero por aquellos misterios de la vida, esta tarta fue agradecida tanto por los dulzones como por los salados de la mesa.

Tarta de manzana

Y os voy a decir más: yo que no soy mucho de seguir las recetas al pie de la letra, pensé en hacer una variante de la clásica tarta de manzana. En lugar de poner la manzana en láminas y cruda sobre la base antes de hornear, la caramelicé en mantequilla y azúcar. Nota: hoy en mis investigaciones he descubierto que esto ya existe. Con manzanas caramelizadas es como se hace la tarta Tatin, pero con una ligera variación respecto a la mía, otro día hablaremos de ello. Mi gozo en un pozo… se me adelantó Stéphanie Tatin por unas décadas 😉

Como la mía está a caballo entre la tarta de manzana y la Tatin, estoy por bautizarla con el nombre de Tarta Manzanin. ¿O es mejor Tarta Mantin?

La llamaremos Tarta Tanzana. #ahílodejo.

Y vamos al lío. Y digo lío no por complejo sino porque todo el proceso lleva un rato largo (entre 1,5 y 2 horas en función de la habilidad de cada uno).

Con los siguientes ingredientes os saldrá una tarta para un molde bajo de unos 30 cms. de diámetro.

Caramelizar las manzanas

  • 4 cdas. soperas de azúcar
  • Un chorrito de zumo de limón
  • 2 cucharadas soperas de mantequilla
  • 5 manzanas

Pelar las manzanas, quitarles el corazón y cortarlas en láminas de unos pocos milímetros de grosor.

En una sartén deshacer la mantequilla con el azúcar y el zumo de limón. Cuando esté deshecho, pasar las manzanas cortadas en láminas hasta que cojan un tono dorado.

Veréis que van soltando su propio jugo dentro de la sartén. Esto hace que, al retirarlas, quede una salsa espesa y bastante oscurita en la sartén. ¡No la tiréis, insensatos! Aparte de estar buena no, lo siguiente, la podréis usar para darle una capa de brillo a la tarta una vez finalizada.

Crema pastelera

Aaaah, de esto no os había contado nada. Es una tarta de manzana con sorpresa.

  • 1/2 litro de leche
  • 1 rama de canela
  • Piel de limón
  • 125 grs. azúcar
  • 50 grs. maicena
  • 4 yemas de huevo (tamaño L)

Poner un cazo a fuego medio con la leche, la canela y la piel de limón hasta que empiece a hervir. Apagar el fuego y dejar que repose sin que se llegue a enfriar.

Mezclar las yemas de huevo, la maicena y el azúcar en un bol. Incorporar la leche hervida y pasada por el colador removiéndolo todo hasta que quede una textura espesa y sin grumos. Si veis que no espesa suficientemente, ponerlo todo al fuego unos minutos para que la maicena reciba el toque de calor necesario para que espese la crema.

La base

No me compliqué y compré una base de pasta brisa ya preparada para poner en el molde. La próxima vez prometo hacerla a mano 🙂

Precalentar el horno a 180 grados.

Ponemos la masa de forma que cubra todo el molde. No hace falta pintarlo con nada porque no debería pegarse, sobre todo si es antiadherente, pero cada cual conoce sus propias herramientas así que lo dejo a vuestro criterio. Con un tenedor la pinchamos en varios sitios para que no crezca y la ponemos en el horno unos 20 minutos.

La sacamos del horno y montamos las capas: una capa con la crema que la cubra de forma uniforme y luego distribuimos por encima una capa de láminas de manzana.

Otra vez al horno unos 10 minutos. No demasiado tiempo porque pensad que todo ya está cocido, simplemente es para que las manzanas acaben de tomar un color dorado por encima.

En algún sitio he visto que no hornean la pasta brisa antes de ponerle el resto de ingredientes por encima. La ponen cruda en el molde, todos los ingredientes encima y al horno. Es otra opción, pero mi experiencia me dice que el toque crujiente de la base de la tarta no es el mismo, e incluso puede que os quede blanda por debajo.

Aquí un detalle de los bordes crujientes:

Tarta de manzana

Y para finalizar… el toque final.

¿Recordáis esa reducción de caramelo que os he dicho que no tiréis?. Es el momento de ponerla por encima con la ayuda de un pincel o una cuchara para que le dé ese brillo tan… tan… bueno, ese brillo:

Tarta de manzana

Patatas no! manzana!

Y ya tenéis vuestra Tarta Tanzana (que no es Tatin ni la clásica de manzana, dulce pero que gusta a los que no les apasiona el dulce y con crema pastelera de regalo).

Bon appétit!

º0º

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Un Comentario

  1. Pingback: Básicos #2: Crema pastelera | KUINETES

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