Pelar o no pelar

El mundo de las cremas de calabacin es todo un arco iris.
Las hay blancas…

Crema blanca

 

Amarillas…

Crema calabacin amarilla

Verdes…

Crema calabacin verde

Yo siempre he sido de verde.
Y nunca me había cuestionado su verdor hasta que un día alguien, en el momento tupper de la comida en mi trabajo, confundió mi crema (un poco espesa, todo hay que decirlo) con guacamole… un compañero se ofreció a ir a comprar nachos para acompañar mientras otro más ya se dirigía a su mesa a buscar una botella de tequila que guardaba para una buena ocasión, comentarios, risas, se oye una ranchera de fondo… ¡oh, crema mía! ¡jamás hubieras imaginado ser objeto de mofas por tan superficial característica!

Y a partir de ese momento no pude evitar fijarme en los tonos de las cremas de calabacín ajenas.
Me encontré con una amplia mayoría de blancas y algunas con tono verdoso, pero en todo caso, ninguna con un verde tan intenso como la mía.

Podría convertir la burla en orgullo: “¡¡yo la tengo más verde que la tuuuyaaa!!” y esgrimir tal (verde) argumento hacia aquellas críticas destructivas infundadas por la (verde) envidia.

Pero como soy una persona que gusta de poner en duda hasta los pilares más asentados, tengo que ver si por desconocimiento verdeé lo que debería ser blanco o, por el contrario, también la crema verde que te quiero verde.

¿Por qué unas son verdes y otras blancas?
Es la presencia o ausencia de la piel del calabacin en el triturado la que determinará su color.
A igualdad de ingredientes, con calabacines pelados saldrá tirando a blanca y sin pelar, verde.

¿Y por qué algunas personas pelan (B:”pro-crema blanca”) y otras no (V:”pro-crema verde”)?
Algunos de los motivos que he ido recogiendo:

1. Falta de tiempo o ganas (V).

Pelar el calabacin antes de ponerlo a hervir es un tiempo añadido que hay personas que no están dispuestas a invertir.

2. La piel del calabacin es amarga (B)

Un análisis de componentes de la piel del calabacin hubiera sido muy útil para tratarlo de la forma más objetiva posible.
En la Base de datos Española de Composición de Alimentos, a día de hoy, no existe ninguna entrada para el calabacin.

Sin embargo, la Agencia Catalana de Seguridad Alimentaria afirma que es un mito.

No hay muchos datos al respecto, pero ¿qué os dice la experiencia?
A mi me dice que no lo es, y llevo haciendo “cremas verdes” mucho tiempo. No obstante, si alguna vez has encontrado con alguno que sí lo es, te aconsejo que le des una segunda oportunidad.

3. Para asegurar una correcta limpieza y, como la piel está en contacto directo con pesticidas, mejor eliminarla (B)
Igual que ocurre con el resto de frutas y verduras cuya piel es comestible, debería ser suficiente con un lavado con agua potable para eliminar cualquier residuo de pesticida con capacidad para dañar al consumidor.

Cito textualmente lo que dice la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición sobre la evaluación de los riesgos sobre la ingesta de frutas sin pelar:

“La autorización de utilización de un producto fitosanitario requiere la evaluación previa de las consecuencias que ello conlleva para la salud de los consumidores, teniéndose en cuenta los efectos a corto y largo plazo de esa ingesta, así como los grupos vulnerables de la población, como los niños, y siempre desde un enfoque del “peor caso posible”, es decir, aquella situación en la que tras la realización de ensayos supervisados se ha observado la mayor presencia de residuos en la fruta.”
“Las frutas y verduras deben lavarse colocándolas bajo un chorro de agua. Si están muy sucias pueden sumergirse o emplearse desinfectantes como la lejía de uso alimentario.”

4. En la piel es donde se concentra la mayor cantidad de vitaminas y fibra (V)
No es una característica del calabacin: en general en frutas y verduras, es la piel la parte más rica en cuanto a vitaminas y fibra.

5. Eliminar la piel para la comida del bebé (B) pero conservarla para los adultos (V)
No he encontrado ninguna opinión de alguien con criterio suficiente que apoye que la piel del calabacín pueda causar molestias al sistema digestivo de un bebé.

En definitiva, parecen haber más puntos a favor de conservar la piel que a favor de quitarla.
Sin embargo faltaba la prueba definitiva: cocinar una crema sin piel. El resultado fue un color blanco con un suave tono verde, más parecido a las que había visto a mi alrededor, con un sabor más suave y una textura más fina. Me atrevería a decir, algo aburrida.
Y como “crema” no rima con “aburrida”, en mis cazuelas, seguirá siendo de su color original.

Por cierto, si queréis recetas para hacer cremas de calabacin de diferentes colores, podéis tomar como referencia los sitios de donde he sacado las fotos.
No las he probado, así que no garantizo que los colores obtenidos sean los que hay en las fotos.

Fotos de las cremas extraídas de:

ºOº

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  1. Josè vivas

    ¿Y que ocurrirìa si nos inspiramos en Popeye y le agregamos un toque de ESPINACAS con queso Parmesano? No la he hecho asì pero esta lectura me ha motivado a probarlo.

    • Me parece una estupenda idea José, seguro que queda delicioso!
      Cuando lo pruebes te animo a que pases por aquí a comentarnos qué tal ha quedado. Por mi parte la haré también.
      Muchas gracias por la idea 🙂

      K.

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